Andrómeda y la mirada libertina

andrómeda 7

“Allí vimos, a un árbol amarrada,
a la joven desnuda cual nació,
y para atarla cordón fue su cabello:
su mismo cabello, hecho mil nudos,
a la planta rodeada; y su hermoso ceñidor,
que del seno virginal había sido custodio,
ministro era también de aquel estupro, y ambas
manos al duro tronco sujetaba;
[…] Ella cuanto le era posible se cubría:
¿pero qué podría hacer a la larga?

(Tasso, Aminta, 3.1.52-67).

Andrómeda y la mirada libertina, pág. 72
ALEJANDRO JIMÉNEZ CID

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Juan Ceyles