«En 1969, un grupo de jóvenes malagueños con inquietudes artísticas y amantes de novedades y vanguardias se unían para constituir una nueva resistencia a la todavía vigente dictadura franquista, lo que bautizaron como “Grupo 9” en homenaje a The Beatles y a su tema más experimental, “Revolution 9”. Entre ellos había pintores, músicos y poetas que entraban y salían del grupo según las circunstancias.

La principal actividad de aquellos disidentes era la de provocar al establishment político y cultural del momento. Sus recitales de poesía en la Facultad de Económicas (Málaga todavía no tenía universidad propia) reunía a multitud de jóvenes universitarios ansiosos, si no de oír poesía, sí de sentirse partícipes de la oposición frontal a la dictadura.

Aunque, con el paso del tiempo, las provocadoras actividades de aquellos jóvenes (entre los que se encontraban Fernando Merlo, Javier Espinosa, Francisco Cumpián y Juan Ceyles Domínguez) fueran atemperándose y dispersándose, (y también cada uno de ellos comenzara la búsqueda de caminos más personales), tantas vivencias (y actitudes) paralelas y/o conjuntas han hecho que, al menos estos cuatro poetas malagueños, no solamente formen ya parte singular de la generación del 70, sino que constituyan por sí solos un subgrupo con características propias: desde el gusto por la experimentación neovanguardista, a la desazón existencial y la provocación social; del cuestionamiento del lenguaje, al uso (e incluso abuso) de su aspecto más lúdico o provocativo; de la actitud crítica y combativa para con el mundo literario oficial, a las hondas y arriesgadas reflexiones acerca de la función del lenguaje y del papel de la literatura en la evolución social y cultural de los pueblos. Peculiaridades temáticas y expresivas que todos ellos fueron tamizando a través de una personalísima poética del “yo” (quizás su mayor singularidad) y la práctica omisión del ya superado “nosotros”.

Defendemos, por tanto, que los poetas Fernando Merlo, Javier Espinosa, Francisco Cumpián y Juan Ceyles Domínguez, que fueron miembros activos del “Grupo 9”, que han tenido una visible proyección posterior y que han preferido vivir la vida desde el riesgo (personal, social y literario), antes que desde la confortabilidad de un lugar seguro, componen una generación propia. La que hemos llamado “Generación del Túnel” por su valor simbólico y metafórico».

Antonio Aguilar




 

 

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