Décadas de inconformista escritura. Moreno Ayora

 

Décadas de inconformista escritura. Antonio Moreno Ayora. CUADERNOS DEL SUR

‘Cruzando Kazmadán (Summa incompleta 1970-2010)’.
Autor: Juan Ceyles Domínguez.
Edita: Centro Cultural Generación del 27.
Málaga, 2013.

Abre el lector este amplísimo conjunto lírico titu- lado Cruzando Kazmadán (Summa incompleta 1970-2010) y halla en él lo que a menudo son versos cortos y ágiles expresados a modo de pensamientos o de observaciones apresuradas de una realidad que parece abordarse con un enfoque surrealista del que derivan a su vez un claro experimentalismo verbal y juegos de palabras que reconducen su atención hacia el comentario amargo, la protesta y el descontento. Por estos caminos, ciertas invenciones morfológicas o léxi- cas (noctario, temblorando) son una constante estilísti- ca del poeta que se va poco a poco conformando como un recurso con que ironizar sobre el mundo, como una estrategia que destroza la realidad y la ridiculiza, porque en el fondo los poemas de Ceyles Domínguez se nos antojan ecos de una realidad trastocada por lo irracional, signos mentales de un absurdo que nos cer- ca, nos gobierna y hasta aniquila. Sus poesía es un jue- go en el que predomina el contraluz y un caos emer- gente que sorprende o esconde nuestros enigmas para que la palabra los desmitifique y los muestre en su misma naturaleza de esperpento. El poeta se expresa  normalmente con una poesía cubista, descomponedo- ra de la realidad y del significado, la mayor parte de las veces formulada sin puntos ni comas, acercándola en su vertiente más racional al estilo del aforismo y de la greguería: “desgafarse / desnudarse las dioptrías / es- candaliza el iris”; “un buen vaso de vino / alumbra más / que la mejor linterna”.

A veces con brevedad absoluta y a veces con una me- diana extensión pero siempre en versos cortos y sin ri- ma, los poemas de Ceyles Domínguez acarician la metáfora inesperada, la ironía sin reservas, el sarcas- mo abrupto, y siempre con la finalidad de poner al des- cubierto la inutilidad de la esperanza y el vacío del existir, hasta afirmar: “Os entrego el dolor / de esta car- cajada”. Se entiende que en las páginas preliminares explicativas –de obligada y esclarecedora lectura– co- mente Francisco Chica que en el libro “planean las infi- nitas dudas, y la rabia también, que se ciernen sobre todo él”.

Dividido el poemario –extenso hasta las cuatrocientas páginas– en ocho secciones o “segmentos”, lo mismo hallamos en ellos reflexiones en que apunta una vela- da y tenue emotividad, descripciones impresionistas de paisajes a veces marinos, pensamientos dictados al hilo de una disparatada imaginación, que detalles del entorno más variado. Si las composiciones son breves (una de las pocas excepciones sería In credo) y solo en alguna ocasión con forma de prosa, casi siempre están escritas para expresar una mirada esperpéntica sobre la realidad circundante, que es sometida a una des- composición o defragmentación que acaba contami- nando al lenguaje, volviéndolo así también fragmena- tario o inconcluso. Libro este con una marcada hetero- geneidad temática –justifica el autor que “representa una orografía accidentada y diversa”–, se reúnen en él, con una igualdad de estilo y pensamiento, cuatro déca- das de escritura inédita, desde 1970 a 2010, en las que el mismo autor (Málaga, 1949) –procedente del campo del diseño y de la publicidad– ha podido volcarse al mismo tiempo, a veces con distintos seudónimos, en otros títulos que sí vieron oportunamente la luz en tal periodo, como Paisaje de lumiagos (1987), Versos para enterrar el verano (1993) o Antología de la sos- pecha (2007), e incluso dirigir última- mente la revista digital El Toro Celes- te.

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Juan Ceyles