IN FAUSTO VERBIGRACIA
Editorial ]

Un peso de mundo cuadrima las espaldas
y enciende el instinto desde la raíz;
Con tanta monserga nadie sabe qué pasa,
pero reconocerlo nos complica.
Imputados hasta el alma en este desconcierto
de mala música, marchita
¡y pulpa santa!
Bailamos desconsolados en este horrendo derredor
donde toda cuadratura sangra
hasta por tu nariz;
Asumamos la culpa de un brote al menos
de semilla curva en ese olfato.
No aguardemos veredicto, pues ha tiempo
que sufrimos la condena:
póngase cada cual empié desde las urnas
hasta las túrdigas del viernes;
ni aquí ni allí está la verdad, ni se merece,
sino donde cada día, con esfuerzo,
se conquista:
la libertad y la vida están en juego.

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