cincel

Corresponde al número 1 de Cincel (tercero, ya que le precedieron los números Cero y Doble cero.
El nombre lo propuso Antonio Tellado; realmente él se encargaba del control de producción y de recaudar dinero. Yo me dedicaba más a coordinar la tertulia que tenía lugar en el bar de Juana (Galería Arte Bar), en la plaza Montaño; era como un tubo con la barra a la entrada y al fondo un receptáculo al que nuestros cuerpos se iban acoplando por orden de llegada hasta exceder el aforo. Había obras de Pepe Díaz Oliva. Una noche entraron a robar y se llevaron los cuadros. En la época los ladrones eran muy cultos.
Aparecía gente muy dispar; aquello se abarrotaba. Ciertamente acabábamos chispados. Juana era muy generosa y nos mantenía bien abastecidos. Su hermano era también su partner en el negocio y no le iba a la zaga. Conforme vaya acordándome de los nombres iré corrigiendo los olvidos.
Uno de los personajes más pintorescos era Manolo el mecánico, que aparecía con su buzo gris lleno de grasa hablando de la revolución sobre la revolución con una ortodoxia inquebrantable. Le encantaba sacar de quicio a los artistas y a todo el mundo. Reía mientras a los demás se los comían los demonios ideológicos. Había trabajado de mecánico y de fogonero -decía- en un barco y en mil sitios; de ahí le vendría ese carácter cínico provocador, supongo. No se perdía ninguna sesión; allí acudía cada semana y se quedaba bebiendo y disparatando hasta que no se iba el último.
Recibíamos visitas de otros escritores. La gente de Banda del Mar, por ejemplo. Paco Ruiz Noguera, Gómez Yebra y ¿Pino?. Antonio Abad no apareció.
Pablo García Baena apareció discretamente. Le gustaba estar pendiente de todo lo que ocurría en los rincones de la ciudad.
Organizamos una visita de Jorge Guillén, que ya no estaba para muchos líos. Nos concedió un buen rato; estuvo a gusto bromeando con nosotros. Nos regaló un anónimo manuscrito que se ha perdido, como tantas cosas.
Pepe Díaz Oliva, Rafael Díaz, Antonio Trigueros, Enrique Matés, José Antonio Cantero de Bustos, José Carlos Fernández Ortiz, que fue con su flamante libro «Cuando al hombre le duele la palabra»… (conforme vaya acordándome seguiré incluyendo nombres…). Una chica cantautora que recordaba un poco a María Ostiz.
Recientemente me ocurrió algo sorprendente. Estaba en la librería Áncora y alguien entró desde la calle y dijo reconocerme como asistente a aquella tertulia ¡? Le dije «Creo que Vd. me confunde». Dijo mi nombre y me lo confirmó con algunos nombres y detalles. Su nombre: Santiago Prieto, que reside en Madrid pero que, con cierta frecuencia, viene a Málaga a rastrear revistas como Bayoneta, Cincel, La Corná… En fin, estamos en contacto y pretendo ayudarle…

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